El puchero dulce
Brüder Grimm, 1857 · 222 palabras en alemán · gratis, y sin cuenta.
Leer «Der süße Brei» en la sala → Cada palabra está glosada donde está, el español queda a un toque y fuera de tu vista hasta que lo pidas, y no se te pide ninguna cuenta.
Cuánto ocupa «Der süße Brei», y cuánto exige
| Extensión en alemán | 222 palabras corrientes · 6 frases · unas 1 páginas impresas |
|---|---|
| Tiempo de lectura | unos 2 minutos al ritmo de quien aprende, con las glosas a mano |
| Palabras distintas | 100 palabras de diccionario, a una media de 37.0 palabras por frase |
| Palabras glosadas | 100 de 100 — todas las que aparecen en el cuento |
| Palabras que aparecen una vez | 63 — el 63%. Una palabra que aparece una sola vez es una palabra que este texto por sí solo no te va a enseñar |
| Dónde queda | 1 de 8 por extensión en la sala alemana |
89 de las 100 palabras propias de este cuento, empezando por las más frecuentes, cubren el 95% de la página; 56 cubren el 80%.
El cuento entero — alemán y español, frase por frase
Es war einmal ein armes frommes Mädchen, das lebte mit seiner Mutter allein, und sie hatten nichts mehr zu essen.
Érase una vez una niña pobre y piadosa que vivía sola con su madre, y ya no tenían nada que comer.
Da gieng das Kind hinaus in den Wald, und begegnete ihm da eine alte Frau, die wußte seinen Jammer schon und schenkte ihm ein Töpfchen, zu dem sollt es sagen „Töpfchen, koche,“ so kochte es guten süßen Hirsenbrei, und wenn es sagte „Töpfchen, steh,“ so hörte es wieder auf zu kochen.
Salió entonces la niña al bosque, y allí le salió al encuentro una anciana que ya conocía su desdicha y le regaló un pucherito: bastaba decirle «Pucherito, cuece» para que cociera unas buenas gachas dulces de mijo, y en cuanto se le decía «Pucherito, para», dejaba de cocer.
Das Mädchen brachte den Topf seiner Mutter heim, und nun waren sie ihrer Armuth und ihres Hungers ledig und aßen süßen Brei so oft sie wollten.
La niña llevó el puchero a casa de su madre, y desde entonces se vieron libres de su pobreza y de su hambre y comieron gachas dulces siempre que quisieron.
Auf eine Zeit war das Mädchen ausgegangen, da sprach die Mutter „Töpfchen, koche,“ da kocht es, und sie ißt sich satt; nun will sie daß das Töpfchen wieder aufhören soll, aber sie weiß das Wort nicht.
Una vez que la niña había salido, dijo la madre: «Pucherito, cuece», y él cocía, y ella comió hasta hartarse; entonces quiso que el pucherito parase, pero no sabía la palabra.
Also kocht es fort, und der Brei steigt über den Rand hinaus und kocht immer zu, die Küche und das ganze Haus voll, und das zweite Haus und dann die Straße, als wollts die ganze Welt satt machen, und ist die größte Noth, und kein Mensch weiß sich da zu helfen.
Así que siguió cociendo, y las gachas se desbordaron y siguieron cociendo, y llenaron la cocina y la casa entera, y la segunda casa, y luego la calle, como si quisieran hartar al mundo entero, y fue la mayor calamidad, y nadie sabía cómo remediarla.
Endlich, wie nur noch ein einziges Haus übrig ist, da kommt das Kind heim, und spricht nur „Töpfchen, steh,“ da steht es und hört auf zu kochen; und wer wieder in die Stadt wollte, der mußte sich durchessen.
Por fin, cuando ya no quedaba más que una sola casa, llegó la niña a casa y con sólo decir «Pucherito, para», paró y dejó de cocer; y el que quería volver a la ciudad tenía que abrirse paso comiendo.
Más corto y más largo en la misma sala
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